8.9.06

Pornografía o sodomía extrema


Le introdujo su enorme trabuco por el culo sin piedad. Subiendo y bajando a una velocidad vertiginosa. Deslizándose, resbalando por su recto. Aparecía y desaparecía como por arte de magia en una coreografía precisa y mecánica, repasando su superficie cilíndrica por el anillo profanado, una y otra vez en a penas unas fracciones de segundo. Era una danza infernal de fricción y sudor en la que con cada embestida su cuerpo retumbaba con violencia.
Ella reprimía su agonía, en aras de alcanzar su sueño: ser una reconocida actriz porno y bañarse en loor de masturbaciones. Sabía que alcanzar el estrellato no era cosa fácil, regalada; no era un camino de rosas sino todo lo contrario, un camino de falos espinosos. Aunque a ella le gustaban, después de todo era mujer. Los asía, sobaba, lamía, jugueteaba con ellos… Sabía que llegar a la cima costaba lo suyo, vaya que sí, mucho esfuerzo y constancia, y pomada anti-inflamatoria.
Trataba de tapar su martirio, fingiendo gemidos de placer que no obstante la delataban.
Sentía que algo estaba a punto de explotar en su vida. Joder, era su anillo encendido, encarnado al rojo el que iba a estallar, pese a la ingente lubricación.
Sus condiciones laborales eran pésimas. Y en bastantes ocasiones había tenido que tragar de todo. Nunca dicho más literal.
Si ella hubiera elegido libremente para sí ese tipo de relación no habría problema, nada que objetar. Pero el caso es que ella estaba siendo coaccionada, acostumbrada a esa situación. Normalizada y no cuestionada. Anteriormente en algún atisbo de lucidez ella lo había sospechado, pero la promesa de la fama y la fragancia de billetes verdes la habían cegado.
Él la trataba a su antojo. Como un pedazo de animal al que reventar y sacar provecho. Para él no tenía mucha diferencia con una de esas muñecas hinchables, sólo que esta era mejor, respiraba y desprendía calor; era de carne.
Él aplicaba a su tarea los principios fordistas sin saberlo, incrustados en su conducta, para lograr la máxima eficacia y rendimiento, la máxima potencia sexual. Más, más y más era su ovejetivo.
Ya me hubiera gustado verle a él sodomizado por una dura porra a ver que le parecía.
Pero así eran las directrices de la industria. Por no hablar de la originalidad de los diálogos.
Los pornófilos virtuales contribuían a su desarrollo y proliferación, embruteciendo su criterio con respecto al erotismo, alienándose, e inoculando bazofia en sus cerebros.
De nuevo el capitalismo había vencido. También se había filtrado por este hueco. Un hueco que recordaba a un enorme ojete rojo y profanado.

(Tal vez era una cuestión de abrir su mente, de expandir su culo hacia nuevos horizontes.)



9 comentarios:

Esteban dijo...

Quizás si se aceptara el sexo como algo mas normal, y si fueramos todos mas honestos con nosotros mismos, sin represiones internas ni falsos moralismos, no habría tanto lugar para una industria como esta... ya se sabe que los supuestos moralistas suelen ser los principales consumidores de pornografia.

la_realidad.com dijo...

de acuerdo con esteban. Lo que han generado las prohibiciones y la doble moral en la humanidad, es que muy a su contrario se enfatice aún más en el hecho de hacer - lo supuesto indebido -. Y aunque el sexo no es indebido, las concepciones que se tienen de él en el mundo actual, algunas son verdaderamente aberrantes. La virtualidad en pro de ello, ha jugado un papel verdaderamente importante, pues para quienes no tienen ni pueden fantochear con sus fantasías, potencializan el capitalismo y el comercio del sexo,, como ese del ke escribes en tu post,,, ese que se empieza a ver como un anillo rojo a punto de explotar... un saludo

Anónimo dijo...

Un anillo para gobernarlos a todos y atarlos en las tinieblas...jejeje

Parece que ese anillo rojo-ojete debería ser arrojado al monte del destino si la industria despoja al individuo de su humanidad, si las condiciones laborales de ciertas pornochicas son pésimas,si se reprime el sexo a propósito para generar consumidores ávidos de imágenes.

¿Cuántas veces al día hablamos sobre sexo? Yo solo puedo hablar de sexo con mi marido, con los belogueros y con los taxistas. O.o
Con el resto de la gente si hablara de sexo me mirarían como si fuera una pervertida. Es que vivimos sexualmente reprimidos.

PD: Hace mucho que no me pasaba por aquí. Saluditos

Gabi dijo...

Aspirante, brutal.
Así es

Anónimo dijo...

GRACIAS

LaMáquina dijo...

Por diletar un poco acerca del círculo en llamas que propones...

(^```^)

Fuera de la órbita mística, la pornografía, se quiera reconocer o no, ya no es un objeto lúdico al uso. Configura el cuerpo estético de la educación sexual de buena parte de la población mundial.

Y el ético...

Buen texto, Aspirante

Espacio_Púbiko dijo...

JOPS, ERES ESTRATERRESTRE, TIENES SENSIBILIDAD.

ARRIBA LA POSPORNOGRAFIA Y ARRIBA DIANA PORNOTERRORISTA!!

aspirante dijo...

Gracias Máquina, creo que tienes gran parte de razón, es una pena que a parte de pensamiento único, pueda haber también un porno único, una estética única tras la cual se amaga una determinda ética en relación a la sexualidad y la relación de géneros, implantada con calzador a través de la avalancha informativa y consumista que no deja espacio para la imaginación, para diferentes formas de ver/sentir, y ya no sé de lo que hablo.
un beso


Hola Espacio_Púbiko, gracias por el piropo ;) bueno tengo una sensibilidad relativa y cambiante. Pero sí, en el fondo creo que soy una persona sensible.
la pospornografía... indagaré en ello... suena bien, como superar la pornografía. Un tipo de pornografía que todo lo llena como el amor de dios, como cuerpos rebosantes de lefa.
un beso púbiko

LaMáquina dijo...

yo miro tu página a menudo. Y la releeo. A veces pienso que publicarás de nuevo. un beso