9.5.09

Ambivalente pensamiento



¿A veces no os ha pasado que sentimientos positivos y negativos hacia alguien se suceden dejándoos una sensación extraña?, cuando esa o esas personas en realidad os parecen buena gente, gente de puta madre, simpática, de la que puedes aprender, que os pueden aportar cosas. Me sucedía ayer tarde y noche, personas que no es que diga, les admiro, personas que pueden ser interesantes, en cuanto a lo que dicen, hacen, viven, en el trato con ellas... nada que reprocharles, pero de vez en cuando mientras hablas con ellas, sentimientos ambivalentes te invaden, en forma de comentarios interiores, pensamientos, sensaciones... por un lado y por otro un trato correcto por mi parte, por la suya, un trato amable, de compadreo, de escucha, de intercambio y afable encuentro. Lo cierto es que me inquietaba, me extrañaba y me divertía a un tiempo, cada vez que mi cabeza soltaba un comentario quizá un tanto despectivo, un reproche, una desaprobación, un comentario que sería hiriente si dijese a viva voz, hacia esa persona con la que hablaba en ese momento o a la que escuchaba en un corrillo. Curiosa sensación.
Más tarde imaginé que todos habíamos sido lobotomizados, no sé porqué, yo el primero, sin duda. Que una extracción cerebral nos había sido practicada, o un transplante de cerebro e imaginé a la peña a la que observaba con la tapa craneal cosida, con una enorme cicatriz circular que recorría toda la bóveda/caja craneal (no sé el término científico o médico) a la altura de la frente. Me resultó divertido y patético a un tiempo observar así a la gente con mi imaginación... cada uno/a que veía, aparecía a mis ojos de esta guisa. Entonces todas sus palabras perdían cualquier credibilidad, todas sus palabras que con gran grado de convicción proferían, o aquellas que se refirieran a cosas más banales o de broma. Todo parecía grotesco y alejado de cualquier viso de solemnidad o importancia. Nada de lo que dijéramos o hiciéramos tendría una gran importancia, ¿pero importancia para qué? Quizá ninguna en el gran orbe, en términos globales, pero sí mucha para nosotros y nuestras insignificantes vidas, quizá supusieran giros vitales, nuevos destellos de sentido y consecuencias todavía no ponderadas. O nada, chamusquina y ceniza en el pozo de los deseos muertos, en la chimenea de las interminables o escasas pajas mentales revoloteantes y humeantes como fantasmas que se persiguen por la cola en una danza de vaivén...

3 comentarios:

Ana Blasco Cruces dijo...

qué pasada! a mí es que me dejas alucinada con cómo escribes lo que escribes. Es una ametralladora. ta-t-a-ta-t-atta-ta- la cabeza se queda desasosegada después de leerte. Gracias

aspirante dijo...

Gracias a ti Ana, ya ves a veces la mente corre y corre, es inquieta, y otras es obtusa y abotargada.
1 beso

LaMáquina dijo...

... yo le doy vueltas a la idea de los sentimientos positivos y negativos que se suceden y cada vez la veo más inquietante...